Molière nació en París el 15 de enero de 1622 en el seno de una familia burguesa (su padre era un rico tapicero). Fue educado en humanidades y en derecho, pero decidió orientarse hacia el teatro. Con 21 años ejercía de actor en una compañía, el "Illustre-Théâtre", representando tragedias neoclásicas y farsas, con el único fin de hacer reír y divertir a la gente (entonces desdeñaba toda inclinación a introducir en sus obras el trasfondo social).
La etapa de madurez dramática de Molière comienza con el estreno de "La escuela de las mujeres" (1662), obra con la que se aceptó definitivamente la fórmula cómica. Pero tal madurez hizo que su visión cómica de la vida se hiciera más oscura y sus consideraciones sobre el hombre más filosóficas. Su mérito está en su habilidad para incitar la llamada risa pensativa, donde la sonrisa oculta la carcajada y se hace reflexionar al espectador. El desenlace, feliz en apariencia, oculta una amarga realidad; de allí la amargura interior, pues muestra que el vicio es incorregible.
Poquelin fue un pintor que caricaturizaba los defectos y las ridiculeces de la sociedad francesa del siglo XVII; éstas eran supuestamente inofensivas, pero grotescas por ser fruto de la pedantería: como las necesidades de los nuevos ricos, la petulancia de los médicos... Sin embargo, a Molière no le interesaba tanto la trama de sus comedias (el mundillo de vanidosos y necios) como los caracteres, haciendo que tales personajillos aparezcan en la obra en toda su ridícula dimensión. Para no herir a nadie, sus tipos eran sólo eso: el hipócrita, el avaro, el sabio, el ignorante, el refinado... ofreciendo así un vasto cuadro de costumbres de la época.
No obstante, la representación de Tartufo (1664) suscitó críticas muy duras y convirtió a Molière en chivo expiatorio de todos los problemas políticos y sociales de aquel momento, sobre todo por parte de la Iglesia. La obra criticaba la hipocresía de la sociedad francesa frente a la virtud logrando una admirable contraposición de caracteres: por un lado Orgón y su familia, rectos y piadosos; y por otro, Tartufo, hipócrita y engañoso. Esta ofensa social provocó un ataque con saña por todos aquellos que ridiculizó en sus obras.
Su muerte se instala de lleno en lo dramático. "El enfermo imaginario" (1673), su última comedia, trata de un hipocondríaco que teme la intervención de los médicos. Irónicamente, pocos días después del estreno, el 17 de febrero de 1673, Molière murió sobre el escenario mientras la representaba.