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Carpentier, Alejo  

Carpentier, Alejo, el narrador de lo “real maravilloso”

(1904 - 1980)

Escritor, periodista y musicólogo cubano. Renovador de las letras hispanoamericanas y uno de los grandes nombres de la  Literatura en lengua castellana del S.XX.

 

Hijo de un arquitecto francés y de una profesora de idiomas de origen ruso, Alejo Carpentier nació en Lausana (Suiza) en 1904. La familia se trasladó a La Habana poco tiempo después y el muchacho creció en el ambiente rural cubano, que después trasladaría a su obra.

 

Al finalizar su formación, que incluyó estudios de teoría musical, piano y arquitectura, comenzó a interesarse por la política, participando a mediados de la decáda de los veinte en grupos contrarios a la dictadura de Gerardo Machado y al capitalismo norteamericano.

 

Trabajó como periodista en diferentes medios, participó activamente en el vanguardismo cubano, y fue encarcelado durante varios meses acusado de ideología comunista. Finalmente, escapó a Francia donde residiría durante más de una década. En París comienza a escribir sus primeros cuentos, participa en el movimiento surrealista y colabora con destacados poetas y pintores. ¡Ecué-Yamba-Ó! es el título de su primera novela, terminada en 1933.

 

Vivir lejos de su tierra le permitió conocerla mejor y descubrir aspectos de la vida latinoamericana que hasta entonces le habían pasado desapercibidos, y fue entonces cuando sintió ardientes deseos de expresar  el mundo americano.

 

En 1948, con residencia en Caracas, publica su segunda novela: El reino de este mundo, una novela sobre la Revolución haitiana. En el prólogo de este libro, del que reproducimos varios fragmentos, Carpentier describe lo “real maravilloso”:

 

“Lo maravilloso comienza a serlo de manera inequívoca cuando surge de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de "estado límite”.  

 

“Lo maravilloso invocado en el descreimiento -como lo hicieron los surrealistas durante tantos años- nunca fue sino una artimaña literaria, tan aburrida, al prolongarse, como cierta literatura onírica "arreglada", ciertos elogios de la locura, de los que estamos muy de vuelta”.

 

“Había respirado la atmósfera creada por Henri Christopher, monarca de increíbles empeños, mucho más sorprendente que todos los reyes crueles inventados por los surrealistas, muy afectos a tiranías imaginarias, aunque no padecidas”.

 

“Lo real maravilloso se encuentra a cada paso en las vidas de hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente y dejaron apellidos aún llevados: desde los buscadores de la Fuente de la Eterna Juventud, de la áurea ciudad de Manoa, hasta ciertos rebeldes de la primera hora o ciertos héroes modernos de nuestras guerras de independencia de tan mitológica traza como la coronela Juana de Azurduy.”

 

Carpentier concibe lo “real maravilloso” como algo propio de Latinoamérica. Con este concepto se aleja del surrealismo nacido en Europa, que tanto le influyó en su juventud, diferenciando así la literatura de aquellos años en los dos continentes. Rechazaba las ideas estéticas de Europa en la búsqueda de una expresión literaria propia, patrimonio de Latinoamérica. En su opinión, si bien el surrealismo europeo era producto de una creación artística o literaria, para su pueblo era "el pan nuestro de cada día", tangible a tiempo completo y en cualquier lugar.

 

En Caracas escribirá otras tres novelas: Los pasos perdidos (1952), en la que el protagonista hace un viaje por la selva en busca del origen de la música a través de los viejos instrumentos, El acoso (1956), y El siglo de las luces (1962). De vuelta a Cuba, Carpentier desempeñó varios cargos al servicio del gobierno revolucionario.

 

Entre su producción de los años sesenta destacan títulos como El aprendiz brujo y El año 59, ambientado en la revolución cubana.

 

En la década de los setenta, un Carpentier ya mayor recibe numerosos premiso en reconocimiento a su obra, como el premio Premio Internacional Alfonso Reyes (México), el título de Doctor Honoris Causa en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana y el premio Miguel de Cervantes, la más alta distinción literaria en España. Falleció en París, en 1980. 
 

   
 

Principales Obras


¡Écue-Yamba-O! (1933)
El reino de este mundo (1949)
Los pasos perdidos (1953)
Guerra del tiempo (1956)
El acoso (1958)
El Siglo de las Luces (1962)
El Camino de Santiago (1967)
Los convidados de Plata (1972)
Concierto barroco (1974)
El recurso del método (1974)
La consagración de la primavera (1978)
El arpa y la sombra (1979)


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