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Alexandre Dumas nació el 24 de julio de 1802 en Villers-Cotterêts, Aisne. Su padre, un general, murió cuando él todavía era un niño. Esto hizo que recibiera escasa educación formal, por otra parte cosa nada rara para la época.
A los 21 años se fue a París y allí, mientras trabajaba para el duque de Orleáns, leyó con voracidad todo cuanto caía en sus manos. También acudía al teatro con frecuencia. De la lectura y su amor por el teatro nació una vocación con la que obtendría gran éxito: la escritura. Sus primeras obras, “Enrique III y su corte” y “Cristina”, desvelaban un gran interés por la historia y fueron representadas por la Comédie Française con enorme aceptación por parte del público.
En 1831 nació su hija María Alejandrina, fruto de su relación con Belle Kreilssamner. En 1840 se casó con la actriz Ida Ferrer.
Más tarde, de su relación con María Catalina Lebay, nació su hijo Alexandre Dumas. También escritor y autor de “La dama de las camelias”, se le conoce como Alexandre Dumas hijo, para diferenciarlo del padre.
Muchas de sus novelas se publicaron como “folletines”, historias por entregas que aparecían en los periódicos. Esto marcaba la estructura de continuidad en las historias que se narraban y unos estrictos plazos de entrega. Dumas, con el fin de atender la enorme cantidad de pedidos que se le realizaban, se rodeó de ayudantes que escribían bajo sus directrices. Uno de ellos, fue especialmente importante. Se trata de Auguste Marquet, quien colaboró con él en sus obras más famosas: la trilogía de “Los tres mosqueteros” y “El Conde de Montecristo”.
Convertido en un autor reputado, aprovechó su popularidad para dedicarse a la política. Igual que había hecho en 1830, apoyó la nueva revolución de 1848 y cuando esta fracasó, tuvo que huir del país y refugiarse en Bélgica. En 1860 se trasladó a Nápoles con su amigo Garibaldi. Expulsado de Italia cuatro años después, regresó a París.
Su producción de obras fue enorme y le dio numerosos beneficios que, sin embargo, apenas le llegaron para mantener el ritmo de vida que llevaba. Las continuas fiestas que se celebraban en Montecristo –nombre con el que bautizó su castillo en las afueras de París-, sus múltiples amantes, la compra de obras de arte y algunas aventuras empresariales de dudosa viabilidad, fueron algunos de los factores que provocaron su ruina. Pasó sus últimos años en la casa de campo de su hijo donde murió el 5 de diciembre de 1870.
En 2002, con motivo del bicentenario de su nacimiento, los restos de Alexandre Dumas fueron exhumados del cementerio de Villers-Cotterêts y trasladados al Panteón de París, donde reposan los restos de las grandes figuras de Francia.
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