Balzac nace en Tours en 1799 aunque pronto, en 1814, la familia se establece en París. Siguiendo los deseos de su padre estudia derecho aunque prefiere asistir a clases de filosofía y relacionarse con otros jóvenes interesados por las letras. Aún así, entra a trabajar en una notaría. Decidido a dar rienda suelta a su pasión, la literatura, escribe una tragedia titulada “Cromwell”, obra mediocre que pasa sin pena ni gloria ante el mundo.
Esta primera decepción hace que se decante por la novela, concretamente por la del género de aventuras. Pero tampoco en este terreno tiene éxito. Conoce a Madame de Berny, una mujer mayor que él, que se convierte en su amante, a la vez que le ayuda y le aconseja.
En ese tiempo abandona el mundo del derecho y ejerce como periodista. Funda La Revue Parisiense. En 1929 escribe su primera novela importante, Los chuanes. A partir de ahí, su carrera como escritor es imparable ya que por fin empiezan a abrírsele las puertas de los salones de París.
En 1835 su novela Papa Goriot es todo un éxito y Balzac compra la cabecera de la revista La Chronique de Paris. Unos años antes conoce a Eveline Hanska, una condesa polaca, con la que acabará casándose años después de que ésta enviude. La larga y magnífica relación epistolar que se establece entre ambos a lo largo de diecisiete años queda reflejada en Cartas a la extranjera donde aportará numerosos datos a los estudiosos de su obra.
Su actividad literaria es casi febril. No en vano, se trata de uno de los autores más prolíficos de todos los tiempos. En 1837 reúne sus obras bajo el título “Estudios sociales”. Pretende retratar los distintos tipos que, según él, componen “la especie humana”. Más tarde, en 1842 pasará a llamarlas “La Comedia Humana”. La publicación de sus novelas continuará a ritmo regular hasta su muerte.
Creador de la novela moderna, el conjunto de su obra, retrata a más de dos mil personajes. Sus 95 novelas constituyen un verdadero “fresco” de la vida social, política e íntima de la Francia de su época. Algunos personajes como el padre Goriot o Rastignac se han convertido en mitos de la literatura.