Su verdadero nombre era Ramón José Simón Valle Peña, natural de Pontevedra, realizó allí sus estudios de bachillerato. Cuando terminó estos, y por orden de su padre, se trasladó a Santiago de Compostela para cursar los estudios de derecho. A la muerte de su padre, abandonó la carrera, ya que no le gustaba nada en absoluto, y tras una breve temporada en Madrid, se fue a México. Fue en este país donde Valle reafirmó su condición y deseo de ser escritor. Para poder ganar algo de dinero, colaboró en algunos periódicos. Está práctica le permitió ejercitar un estilo propio. Al mismo tiempo se nutría de las corrientes estéticas del país. Fue a raíz de este viaje donde se empezó a crear su personalidad literaria dando lugar a su primer libro publicado en 1895, “Féminas”; dividido en seis historias protagonizadas sólo por mujeres, pasó prácticamente desapercibido tanto para la crítica como para el público en general.
Un año más tarde vuelve a España y se instala en Madrid. Ya en esta ciudad, se reúne frecuentemente con otros escritores como Azorín, Benavente o los hermanos Baroja. A partir de este momento Valle decide no volver a participar con la prensa, quiere dedicarse única y exclusivamente a la literatura sin tener que poner en juego sus valores y su libertad de estilo. Solamente publicará en prensa criticas literarias y pictóricas y en ocasiones fragmentos de sus obras.
Entre 1898 y 1899 Valle-Inclán se da cuenta de su interés y atracción por el teatro, a partir de este momento la mayoría de sus obras son creadas con la intención de ser interpretadas sobre un escenario. Durante este año tuvo una pelea con el también escritor Manuel Bueno, con consecuencias dramáticas para el escritor, ya que se quedó sin su brazo izquierdo. Lejos de evidenciar su desgracia, Valle aprovechó este percance en su obra y convirtió al Marqués de Bradomín en las “Sonatas” en un manco debido a sus gloriosas hazañas.
Entre 1902 y 1905 publicó un gran número de obras, entre ellas sus famosas sonatas de primavera, invierno, estío y otoño y la novela “Flor de Santidad”. Éstas, fueron mejor acogidas por el público y con ellas entró en la narrativa moderna.
En 1907 se casó con la actriz Josefina Blanco a quien acompañaba frecuentemente en sus giras por el mundo. Ya sabemos que el autor sentía una fuerte pasión por el teatro, pero su dramaturgia era tan innovadora que sus obras se veían condenadas al fracaso. Valle-Inclán lejos de perder la esperanza de conectar con su público lo volvía a intentar una y otra vez. Entre 1910 y 1913 estrenó cuatro nuevas obras teatrales, con igual suerte que las anteriores.
Ya a finales de 1912 decide trasladarse junto a su familia a su Galicia natal, el escritor ya tiene un reconocido prestigio. Y es toda una autoridad en crítica de pintura y estética. En 1916 es nombrado titular de la cátedra de Estética de la Real Academia de San Fernando, aunque permanecerá poco tiempo al frente de la misma debido a la incompatibilidad del escritor con la vida académica.
Desde 1913 a 1919 se dedicó fundamentalmente a escribir poesía, dejando de lado los demás géneros. Esta etapa le sirvió para crearse un estilo propio y consagrarse definitivamente como escritor. Ya en 1920 salieron a la luz cuatro de sus mejores obras dramáticas, “Farsa de la enamorada del rey”, “Divinas palabras”, y las primeras versiones de “Luces de Bohemia” y “la Falsa y licencia de la Reina castiza” estas obras se salen de la convencionalidad de la época, es una dramaturgia basada en las emociones que genera la acción, parecen obras cinematográficas.
"Luces de Bohemia" es hoy por hoy la obra más famosa de Valle-Inclán, Con ella nace el esperpento, nombre que da el autor a sus singulares obras. Son los propios protagonistas de lanarración, Max Estrella y Don Latino, quienes nos explican la naturaleza del esperpento en sus conversaciones. Valle-Inclán no encuentra un género que le permita mostrar adecuadamente su visión crítica de la España de principios de siglo. Eso le obliga a crear un nuevo género en el que poder verterla. El esperpento se basa en la deformación de la realidad con rasgos grotescos y absurdos y en la deformacón sistemática de la realidad junto a la utilización de una jerga callejera y abundantes expresiones cínicas.
En 1935 ya está gravemente enfermo de cáncer, pasará sus últimos días en Santiago de Compostela donde muere el 5 de enero de 1936