Nacida en la alta sociedad de Nueva York, recibió una esmerada educación. Ya de joven destacó por su ingenio y su capacidad de observación. Empezó a publicar sus historias en las revistas de la época.
Se casó con Edgard Robbins Warthon del que se divorciaría años más tarde tras un matrimonio difícil y conflictivo. Su primera novela, de corte histórico, El valle de la decisión, consiguió buenas críticas. Con La casa de la alegría afianzó su éxito.
Los personajes, los ambientes y la profusión de detalles en las costumbres y manías de la clase alta norteamericana nos aporta un relato minucioso y realista de la élite de este país.
Gran amiga y confidente de Henry James, se dejó aconsejar por el escritor en numerosas ocasiones. Vivió a caballo entre Nueva York y Francia. América era su patria pero Warthon admiraba la cultura europea y se sentía muy a gusto en Francia donde tenía diversas casas.
Durante la Primera Guerra Mundial se dedicó a numerosas tareas sociales con la Cruz Roja. Bien relacionada como estaba, su ayuda fue de vital importancia para numerosos proyectos y así fue reconocida su labor por el gobierno francés que le concedió la Cruz de la Legión de Honor.
Al finalizar la Guerra volvió a los Estados Unidos donde cosechó numerosos éxitos. En 1921 obtuvo el premio Pullitzer por su obra “La edad de la inocencia”. En esta novela un joven de clase alta, Newland Archer, abogado y prometido con la joven May Welland, verá cómo la perfección de ese mundo-burbuja en el que vive se ve sacudido por la presencia de la condesa Olenska, la prima de May que regresa a los Estados Unidos tras un matrimonio fallido en Europa. Newland Archer se ofrece a ayudarla en su divorcio enfrentándose a una sociedad cerrada e inamovible que ve con recelo y rechazo a la joven condesa. Entre Newland y Olenska surgirá un amor que no podrá desarrollarse en el atosigante ambiente que les envuelve. Entre tanto, la joven May jugará sus cartas para seguir adelante con el matrimonio feliz y convencional que desea.
Es probable que Edith Wharton describiera situaciones parecidas a las que tuvo que sufrir tanto en su matrimonio como en su divorcio. También debió sentir ella el rechazo de una sociedad demasiado hipócrita como para ver con buenos ojos el final de una relación “conveniente”. Wharton también viajó a Europa tras su separación, buscando el alejamiento de un ambiente que la constreñía demasiado.
Martin Scorsese llevó a la gran pantalla esta historia en 1993 con gran éxito. La película, que obtuvo un Oscar, estaba protagonizada por Daniel Day-Lewis (Newland Archer), Michelle Pfeiffer (condesa Olenska) y Winona Ryder (May Welland).
Tras el Pullitzer, Edith Wharton ingresó en la Academia Americana de las Artes y las Letras y fue la primera mujer a la que se le concedió la medalla de oro del Instituto Nacional de las Artes y las Letras. Igualmente fu la primera Doctor Honoris Causa por la Universidad de Yale.
Además de novelista, Warthon se dedicó a otras disciplinas como el paisajismo. Escribió varios libros sobre el tema y plasmó sus ideales en su casa de Massachusets “The Mount” que actualmente está abierta al público.
Murió en Saint-Brice-sous-Forêt, población cercana a París mientras escribía su última novela, Las bucaneras, que quedó incompleta.