Herman Melville vivió una infancia más o menos cómoda hasta que falleció su padre y se puso a trabajar en diversos puestos: empleado de banco, en un almacén, en una granja y en la aduana de Nueva York. Por fin, a los dieciocho años, embarcó en un mercante que iba hasta Liverpool. Cuando regresó, se enroló en el ballenero Acushnet con destino a diversas islas del Pacífico. En su afán de aventuras, abandonó el barco en las Islas Marquesas, vivió con los caníbales, se trasladó a Papeete y allí le mantuvieron en prisión durante un tiempo. Cuando fue liberado, viajó a Honololú, en Hawai y volvió a Boston en una fragata estadounidense.
Sus primeras obras guardan estrecha relación con estas aventuras. “Omoo”, “Taipi, un edén caníbal” y “Redburn”. Con ellas alcanzó algo de fama y pudo entrar en los cenáculos literarios de la ciudad.
Se trasladó a Massachusetts con su mujer, Elizabeth Shaw. Allí conoció al escritor Nathaniel Hawthorne y escribió su obra maestra “Moby Dick” en 1851. En esta obra, el capitan Ahab, persigue a la ballena blanca que le arrancó su pierna. Obsesionado con la persecución, Ahab arrastra a toda la tripulación del Pequod en su venganza hacia la ballena. La novela tiene una fuerte carga psicológica que no acabó de entenderse en su época. La obra no obtuvo el éxito de sus predecesoras y Melville vio mermar sus ingresos.
Le siguieron “Israel Potter”, “Cuentos de Piazza”, y muchas otras hasta que vio la luz “Billy Budd, marinero”. Con esta última, volvió a gozar del favor del público.
Su obra no empezaría a ser reconocida hasta la segunda década del siglo XX, cuando se publicó una biografía suya y diversos estudios sobre la novela americana. En 1945 se creó la Sociedad Melville. Moby Dick se convirtió en un clásico de la literatura. En cine, se han hecho diversas adaptaciones siendo la más famosa la magistralmente interpretada por Gregory Peck en el papel del capitán Achab.